¿Fuga de cerebros? comenzó con Goya muriendo en Burdeos,
con Machado al otro lado de la frontera,
con Unamuno en la cárcel, Alberti, en Roma.
¡Abajo la cultura!
gritaba uno de nuestro vencedores.
¡Que inventen ellos! decían otros.
En el fondo no hemos cambiado,
normal, nos faltan una revolución francesa y un par de revoluciones liberales.
PocosEspoz y Minahemos tenido, pocos Riegos.
Así nos luce el pelo.
Nuestro nuevo Ministro de Educación jura el cargo. Observese el crucifijo, el monarca Borbón, el representante del ejército, y el actual Ministro de Justicia, ex-alcalde entregado a la vorágine constructora y mayor generador de deuda por municipio de nuestro país.
Pony Bravo, grupillo pop sevillano, con un par de discos en el mercado "Un gramo de fe" y "Si bajo de espalda no me da miedo (y otras historias)". Ahí os dejo una canción y tres pedazos de carteles:
"¿La revolución? La revolución nunca fue virgen, siempre fue una puta, ¿qué esperábamos de la revolución? Es como el amor, tiene un enemigo terrible que es el tiempo. Al principio todo es maravilloso. Luego nos marchamos porque nos desencantamos. Luego volvemos porque nos sentimos solos. Y al final morimos, porque es inevitable"
....
Nada más que se pueda añadir a una frase que te resume la vida en un puñado de palabras, únicamente citar las fuentes, a saber:Una entrevista a Carlos Boyero en la revista digital Jot Down, un nuevo medio digital en el que aparecen constantemente entrevistas a personajes interesantes, pero interesantes de verdad, y, ¡oh, sorpresa! preguntando, dialogando, entrando en todos los temas y pisando todos los charcos, de actualidad o no, dando tiempo a responder, dejando responder, haciendo responder al entrevistado, nada de esas pantomimas a las que nos estamos acostumbrando donde periodista y entrevistado intercambian palabras y frases sin contestarse, leyendo guiones de un teleprompter o de un guíon pactado.
La cita, mencionada por Boyero, recordando un diálogo entre Burt Lancaster y Jack Palance en "Los Profesionales", dirigida por Richard Brooks:
Y para terminar, otra recomendación de Boyero, "One Sunday Morning" del nuevo discazo de Wilco ("The Whole Love"), con un vídeo de figurillas calcolíticas de las cícladas (¿?):
Extracto literal del comunicado hecho público hoy 20 de Octubre a las 19:00:
Euskadi Ta Askatasuna, organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional, desea mediante esta Declaración dar a conocer su decisión:
En Euskal Herria se está abriendo un nuevo tiempo político. Estamos ante una oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político. Frente a la violencia y la represión, el diálogo y el acuerdo deben caracterizar el nuevo ciclo.
.....
Es tiempo de mirar al futuro con esperanza. Es tiempo también de actuar con responsabilidad y valentía.
Por todo ello,
ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada. ETA hace un llamamiento a los gobiernos de España y Francia para abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada.
ETA con esta declaración histórica muestra su compromiso claro, firme y definitivo."
Solo añadir el deseo de que sea un primer paso, que pronto llegue la DISOLUCIÓN, que no se repita jamás, que no se olvide a nadie de los que sufrieron en tanto tiempo.
Que a partir de aquí TODOS aprendamos a sentarnos a HABLAR y, sobre todo, a ESCUCHARNOS.
Nuevo relato en el blog hermano "Los equilibrios inestables", esta vez una historia de desayuno y mujeres.
Pasad por allí dejad vuestro comentario, tanto si os gusta como si no.
Gracias!
Me encanta esta foto.
Puede ser por que el personaje que está en el agua sea un amigo muy especial.
Puede ser por que recuerde el momento de tomarla, al volver de una caminata hacia una cascada, sentados delante de una cabaña donde nos ofrecieron pan, mantequilla fresca, y obviamente, cerveza.
O por que reconozca las montañas impresionantes por donde fuimos deambulando durante días, sintiéndonos tan pequeños como aparece Querol en el agua ante las inmensas moles naturales.
Puede que recuerde el aire fresco que bañaba la orilla del lago glaciar.
Puede que recuerde como, al tomar la foto, las piernas aún estaban calientes, y dolían, después de realizar un esfuerzo al que no están acostumbradas.
Puede ser que yo sea un sentimental y al recordar esto, lo eche de menos.
O un iluminado, y recuerde como se puede sobrevivir un mes solo con lo que eres capaz de llevar encima subiendo una montaña.
Puede que las que vemos enfrente, las montañas que parecen juzgar a un hombre solo en medio del lago, sean nuestras "montañas mágicas" particulares, y que cada uno de nosotros las ascendiéramos con nuestras propias búsquedas y juicios particulares, encontrando en cada cima y en cada valle algunas respuestas a preguntas, y algunas preguntas sin respuesta.
O simplemente el paisaje era precioso, y nosotros, tres jóvenes (aún) disfrutando de él.
----------------------------------------------------------------------- La foto fue tomada en el lago Obersee, cercano al Konigsee, con la cámara de Carles Querol, y la he obtenido de su blog Viatger immòbilque recomiendo encarecidamente.
"Rooom" es un espectáculo audiovisual y musical (todo un multimedia multidisciplinar como Dios manda), creado por Standstill y Rodrigo Garcia sobre el disco "Adelante Bonaparte" de la banda barcelonesa. Anoche tuve la oportunidad de asistir a la presentación del mismo en Alahurín, Málaga.
Un escenario cerrado por tres grandes pantallas donde se reflejan una serie de videos que se combinan con la música en directo (y con algunas pistas pregrabadas) tocada por la banda, que se sitúa justo delante de estas pantalla, en un contraluz muy interesante. Destaca el nivel musical y de los arreglos, así como la voz de Enric Montefusco.
Pero lo importante de la presentación es la valentía de atreverse con un espectáculo tan comprometido y arriesgado, con un carácter conceptual importante (la música y el vídeo repasan la vida emocional de un tal Bonaparte, desde la niñez hasta el momento en el que se convierte en padre).
El resultado, momentos en los que la combinación de música y vídeo encajan a la perfección, letras interesantes, y otros en los que el espectáculo se hace inevitablemente largo.
Pero les alabo la valentía, y me voy corriendo al Spotify a escuchármelos enteros.
Os he puesto un video de "El resplandor" canción con una letra que arranca espectacular:
"Una vez al año
Algo me empuja a dejarlo todo.
Otro desengaño más
y me voy a lanzar al New Age,
Y a tomar por culo.
Todos mis amigos
Montaran una coral
Para pedirme por favor
Que vuelva."
Y ahora os dejo el videoclip oficial de "Adelante Bonaparte"..
Os dejo un enlace al blog de Manuel Gómez, alías Mangomez, amiguete que lo es, docente y tipo que escribe a las mil maravillas y que nos tiene aún esperando "la gran novela americana de Almería"...
Aprovecho esta entrada para comentaros un par de cosas.
La primera y mas importante, vuelvo a Málaga, ya estoy viviendo aquí, de hecho, y tengo la esperanza de que no sea solo por un año. Para mí es importante, supongo que los que me conocéis (de forma virtual o en persona) sabéis que es una ciudad en la que tengo amigos y en la que me encontré a gusto. Ahora mismo estoy en pleno reencuentro con la ciudad y con los amigos (y con la feria).
La otra cosa, menos importante, es que acabo de inaugurar un nuevo blog que se llamará "los equilibrios inestables", también en la plataforma Blogger/Blogspot, y vinculado a la misma cuenta de correo, así que espero que os resulte fácil encontrarlo.
¿Por qué? ¿Para qué? pues no lo sé, pero llevo un tiempo queriendo dar un giro a esto de Call me Enric, pero sin saber hacia donde. En principio, aquí mantendré entradas con música, comentarios de actualidad, vídeos, y probablemente también las fotos, mientras que "los equilibrios..." se centrará en los textos.
"... simplificando, y que sepas que ésta va a ser la única idea que te deje en herencia, tienes que ser capaz de comprender que, a lo largo de toda tu vida, y en relación con absolutamente todo lo que te ocurra en ella, todo lo que emprendas, todo lo que veas, todo lo que sufras, tan sólo existen dos variables, dos vectores, con dos polos opuestos en cada uno de ellos, que lo configuran todo.
Por un lado, siempre encontrarás el vector temporal, todo en este mundo tiene un componente temporal, es evidente. Lo que no es evidente para todo el mundo es la organización, la sistematización de ese componente temporal. La gente vulgar se limita a conceptos como antes, después y simultáneo y con eso creen que son capaces de organizar ese componente temporal. Es más sencillo, no existen tres conceptos temporales reales, solo dos: diacronía y sincronía; lo que ocurre en tiempos diferentes, lo que ocurre en los mismos tiempos, y el vector se gradúa según la cercanía temporal, es decir según la cercanía a la sincronía pura o exacta, o según la lejanía, es decir, según el grado de diacronía.
Está claro, el segundo vector es el espacial, que se organiza en los sencillos conceptos de cercanía espacial o lejanía espacial. De igual manera, se gradúa el vector desde la cercanía absoluta de lo que ocurre en el mismo espacio concreto, hacía la lejanía absoluta.
Con estos dos vectores, hijo, has de ser capaz de calibrar cada evento que te ocupe, cada acción que lleves a cabo, cada hecho que observes. Todo está en esos dos vectores. Todo el interés, todo el amor y todo el dolor. Tus amigos, son aquellos que han compartido una serie de hechos y momentos de forma sincrónica contigo, si ese amigo tuyo de la infancia se hubiera situado tan sólo un grado más allá en el vector temporal, si esa sincronía hubiera sido tan sólo un grado menor, nunca hubiera existido como tal. Si manteniendo la referencia temporal, tu vida se hubiera situado un pasito más allá en lo espacial, no tendrías con que llenar ese tazón cada día, te arrastrarías al sol mendigando, incluso podrías haber muerto al nacer o, con más suerte, en los primeros años de tu vida. Si, en cambio fuese el vector temporal el afectado, habrías llevado una vida condenado a años de guerra, de enfrentamiento, de miedo, frío, dolor físico y terror. Los eventos que consideras que han sido cruciales en tu vida, lo son no por una intrínseca cualidad que los haga así, especiales, si no por el grado de sincronía o cercanía, o tal vez por su lejanía, respecto a ti.
Puedes extrapolar esto a la vida pública, a los hechos históricos, a las listas de reyes y a los anales, y descubrirás muchas más relaciones entrelazadas de las que pensabas que existían, y estas relaciones serán más complejas de lo que pensabas.
Pero si de verdad quieres ser sabio, hijo, y es lo que espero de ti, que anheles la sabiduría, aplicarás este sencillo esquema, este par de ejes que te expone ahora tu anciano padre, al único tema que merece la pena estudiar.
Y terminarás conociendo el verdadero terror, el terror de insignificancia, de la banalidad, del conjunto de casualidades que nos conforma, de la ligereza de nuestro ser y nuestros amores."
=> Manuscrito encontrado entre las páginas de un manual de emblemática encontrado en el estante superior de la librería B de la biblioteca. Sin firma, sin fecha, sin referencias directas, carácter personal-privado, ortografía algo confusa, temblorosa, presenta algunos borrones y manchas de tinta, sin tachaduras. Imposible de clasificar, tinta común sobre papel común (calidad baja) de la época. Sin valor aparente. Clasificar y almacenar.
Tardó un tiempo en darse cuenta, y aún así, comprender aquello que estaba pasando, comprender su reacción, no le sirvió para sentirse más tranquila.
La cuestión es sencilla. A partir de cierto momento, después de todo aquello, ella había dejado de tener importancia por sí misma, había dejado de representar todo aquello que había quedado atrás, todos los momentos y sentimientos, todas las expectativas, los logros, los proyectos. Su persona parecía haber adelgazado hasta convertirse en una fina lámina cristalina. Se había convertido en una suerte de espejo, y dejando de ser persona per se, su presencia únicamente representaba la existencia, la realidad, de un fracaso, de una frustración y de una humillación (todo ello en realidad inexistente) todo ello mal gestionado desde un principio.
De ahí el saludo retirado, de ahí el no compartir la misma estancia, de ahí que le retirase la cara a cada momento, de ahí los desplantes. No era a ella. Eran gestos que se hacían hacia el espejo.
La gente no suele soportar la presencia de espejos, sobre todo cuando solo reflejan las caras que uno mismo intenta ocultar(se).
"...y me dí cuenta casi al momento, en cuanto tu te fuiste. No, tal vez un poco antes, cuando ví tu cara al salir del servicio, ya vestida y peinada, que no dejaba lugar a ninguna broma. Yo, en cambio, seguía tumbado en la cama, desnudo, medio tapado por el edredón. Fuera acababa de anochecer, habíamos pasado media tarde juntos, un par de horas desde que llegaste, en la cama. Cuando terminamos, yo me encontraba en ese estado tan masculino y tan infantil de alegría idiota que se nos queda cuando hemos dejado todas las fuerzas en el sexo, cuando parece que aún no nos ha vuelto la sangre a la cabeza, y nos dedicamos a todas esas bromas bobaliconas de cosquillas, mordiscos y pellizcos mezclados con diminutivos que en cualquier otro momento nos resultarían extremadamente ridículos. Habitualmente tu respondías a esas bromas con otras, a esos mordiscos con otros, y los pellizcos que me devolvían nos conducían inevitablemente a otro combate entre las sábanas. Luego me besabas, fumabas un cigarro escuchando el último tema del CD que dejabamos puesto de fondo, repitiédose una y otra vez, te vestías te ibas a casa.
Pero esta vez no fue así. No contestabas a mis bromas, y yo debería haberme dado cuenta. Ni un sólo mordisco fue devuelto. Y yo no me dí cuenta. Tampoco me dí cuenta de la desgana con la que le diste al "play" del equipo de música, ni lo ciertamente distante que estuviste en la cama. También he de decir que otras veces habías llegado así al piso, y poco a poco, terminabas entrando en los juegos y tonterías que yo te planteaba. No me dí cuenta y me dediqué como nunca a mis tonterías de niño grande, mientras tu te levantabas y entrabas en el servicio casi sin dirigirme la palabra. Y cuando salías, no recuerdo que chorrada te dije.
Y tu cara no era una chorrada. Estabas seria. Blanca. Ahora en mi recuerdo, alterado por el tiempo que ha pasado, y por el estado en el que llevo este par de meses, te veo casi marmólea, escultórica, hasta me atrevería a decir, dórica."
"Ya está bien, ¿no?
Ya está bien de chorradas, ¿que no te das cuenta que no estoy para estas tonterías?"
"Me quedé quieto, con la boca abierta y caída en mitad de un <churri> o un <ñiña> o un <cari> o vete tu a saber qué tontería. Mientras me mirabas, me pareció verme desde fuera, y me veía ridículo, desnudo, medio retozando en la cama deshecha, con los genitales blandos y pequeños al aire, recolgando de cualquier forma, para nada honrosa. Y me dió vergüenza ver que me veías así."
"Anda que te vieses desde aquí... Mira, que sepas que me voy, que ya estoy harta. Las tonterías te las guardas y se las sueltas a otra, que yo ya no te aguanto más. Y cuando te dé por madurar, a mi no me vengas a buscar, que ya he tenido bastante"
"y yo no supe construir ni un gesto básico de reflexión, ni una réplica que me devolviese algo de dignidad, ni nada parecido. Me quedé congelado, y no volví a la vida hasta que oí tus zapatos acercándose a la puerta."
"Pe-pe-pero...churri.. niña.. ¡niiiñaaaa!"
"Y esa fueron mis grandes últimas palabras ante el portazo que selló, para siempre jamás, la mejor, más intensa, más cómoda y agradable relación que había tenido en mi vida. Tres años, tres años casi y medio. Desde que nos conocimos, tomando unas copas con los compañeros de mi nuevo instituto en Córdoba, antiguos compañeros tuyos hasta ese mismo septiembre. <Mira lo que nos han mandado para ocupar tu plaza. Anda que no hemos perdido con el cambio> dijo Manoli, la de compensatoria de lengua. <Bueno, dale tiempo, seguro que no es tan malo> contestaste tu. Y yo mientras solo era capaz de sonreír, meneando la cabeza y la cerveza que tenía en la mano al unísono. Y resultó que mi piso estaba cerca de tu casa. Y que te agregué al facebook. Y que te mande unos cuantos sms. Y que al final te convencí para ir a aquel concierto de nosequé grupo modernillo, que yo realmente ni conocía, y que resultó ser malo con avaricia. Y te sentó mal la cena. Y te llevé a tu casa, y te ayudé a vomitar, te preparé una manzanilla (y sí, fui yo el que te rompió la jarra recuerdo de Alemania que tenías en la encimera, y si, escondí los trocitos, y giré la jarra para que no se viera el desaguisado, por lo menos hasta que me fuera de allí). Y me quedé toda la noche, y llamé a tu nuevo instituto, y al mio, y dije que ambos estábamos con una gastroenteritis de caballo. Y no se como ni por qué, después de comer el arroz blanco insípido que supe hervir, mientras vimos aquella película adolescentes traumatizadas por el divorcio de sus padres en algún pueblo de Minesota, me abrazaste durante dos horas, casi sin mirarme, y luego me besaste, y luego hicimos el amor (o al menos lo intentamos). Y dos meses después ya conocía a tus amigas, y otros dos meses después viniste a mi casa, conociste a mi familia y te enseñe mi casa del pueblo. Y así, sin mayores problemas, tres años y casi medio.
Y en aquel momento, en el momento más importante de esos tres años y medio, no te defraudé, y dije las palabras que seguramente esperabas de mi:
"Pe-pe-pero...churri.. niña.. ¡niiiñaaaa!"
Y, de la misma forma que no había sido capaz de componer ni una respuesta ni un gesto mínimamente profundo, argumentado, reflexivo, en tres años y casi medio, no supe hacerlo en ese momento.
Y en ese momento, en el del portazo que selló lo nuestro (no, un poquito antes, mientras me mirabas desde la puerta del cuarto de baño) me sentí el ser más ridículo del mundo.
Treinta y siete años. Licenciado en Historia y con segunda especialidad en Geografía y Urbanismo, trabajos en varios Ayuntamientos, colaborando con los Planes Generales de Ordenación Urbanos. Tres años y medio como profesor interino en una comunidad autónoma ajena. Oposiciones ganadas a la cuarta convocatoria, que resultó ser una convocatoria escoba para interinos, claro, y plaza definitiva en Córdoba, (la misma que tu dejaste). Una ristra de frustraciones acumuladas en forma de relaciones, siempre fluctuando entre lo informal y un seudocompromiso obligado, que nunca superaron el año de duración; eso sí, unas cuantas ex que cuando te reencontraban componían una mueca de cariño (siempre y cuando hubiese pasado un cierto tiempo prudencial), la misma que se dedica a un cachorrillo feo. Amigos repartidos y mal antendidos en cuatro provincias, ni lo demasiado lejos como para perderlos, ni lo demasiado cerca como para mantener una verdadera camaradería.
Y, ni en el momento más importante, nunca fuí capaz de componer, a tiempo, ese gesto de reflexión básico que me otorgase una mínima credibilidad, un rastro de trasfondo, de profundidad."
"... y ser capaz de mantenerlo, sosteniendo las cejas altas y los pápardos a media altura, la boca inmutable, sin apenas respirar, para, lentamente, dejar caer los ojos, inclinar la cabeza, entreabrir la boca y girar el cuello ofreciendo el perfil opuesto, levantar la mano y llevarme el cigarro encendido a la comisura de los labios, inhalar ese humo maldito, y, joder, aguantar sin toser".
Pero no era capaz, no, en absoluto. Cada vez que repetían la toma, el azar se encargaba de presentar batalla y siempre algo parecía salir mal. El director no sabía ya cómo corregir, alentar, motivar a la actriz. La maquilladora repasaba su cutis cada vez con mayor desgana, y el técnico de fotografía estaba harto de corregir las mediciones de luz y la intensidad de los focos, "que le salen brillos a la rubia esta hasta detrás de las orejas, joder, a ver si se relaja, deja de sudar y terminamos de una vez". Su agente también se encontraba en el set, y charlaba, tapándose la boca, bien con el director bien con sus auxiliares. A ratos asentía con cara circunspecta, a ratos negaba meneando la cabeza ligeramente, con cara de querer transmitir seguridad al staff técnico que les rodeaba.
"Mira bonita, que sepas que estoy hasta el moño de echarte pote en las patas de gallo. Termina ya, a ver si nos vamos pronto, que algunos tenemos vidas aparte de esto" le había susurrado la maquilladora la última vez que se había acercado a retocarla.
Y ella tenía una vida aparte de esto, también, y últimamente tenía más vida que "esto". Cada vez pasaba más tiempo entre camisas que planchar, fregaplatos y tardes en el sofá viendo la tele, y cada vez tenía menos "esto", menos rodajes. Llevaba puesto un traje de un rojo brillante, bien ajustado sobre el sujetador push-up que le habían puesto, los zapatos también rojos a juego y una peluca rubia (su pelo, natural, era cada vez más castaño, más anodino, menos rubio). Le recordaba a aquel traje negro, igualmente ajustado pero si push-up debajo, que se puso para "El secreto en el desván", la obra de teatro que eligió representar hacía ya unos años, pensando en no encasillarse en los papeles de rubia de sit-com que no dejaban de ofrecerle, "además, todo el mundo adorna su currículo con una obra de teatro, a ser posible dirigida por algún enfant terrible de esos" le decía su agente. El caso es que la obra se paró varias veces por temas de presupuesto, y, aunque le ofrecieron volver a las risas enlatadas, ella se mantuvo en el proyecto (el enfant terrible le rogó, dentro y fuera de la cama que no le abandonase). El estreno se fue modificando, del teatro de primera al teatro alternativo ("no te preocupes, este es el futuro, la new wave del teatro, en unos años, todos pelearan por actuar aquí"), para luego ser trasladado a las afueras. El estreno, las críticas, negativas, y la huida del enfant terrible, no sin antes culpabilizarla del fracaso por "no saber componer al personaje, su profundidad y su caracter", y una terrible gira entre tibios aplausos de cortesía y fechas canceladas, la habían convencido para tomarse un respiro. "Es buena idea, mira, del teatro, la gente se olvida enseguida, pero de las caras no, y tu cara vive en la memoria de los espectadores. Date un tiempo, y volverás bien alto. Seguro", si, ese era su agente.
El caso que es el descanso estaba siendo demasiado largo, los focos ya no la miraban y apenas nadie se acordaba de ella por la calle, si acaso alguien se quedaba mirando, pensativo, chasqueando los dedos mentalmente como queriendo recordar, para luego seguir adelante, meneando la cabeza. La llamadas de su agente cada vez se espaciaban más, y los compañeros ya no respondían a sus mensajes, "la gente ya no habla, están todos con el twitter ese, y yo me niego".
Y como pasaba el tiempo, no tuvo ninguna duda cuando le presentaron este proyecto. Secundaria en una película para televisión. Apenas tres o cuatro escenas, no más de 15 minutos en pantalla, pero con un personaje clave en la historia. La amante, femme-fatale, que disolvía el nudo creado entre los dos personajes principales, dos abogados, uno de ellos homosexual abierto y moderno, encarnado por un actor maduro, eterno secundario, que siempre sabía aprovechar estos productos para mantener el caché; y el protagonista, otro abogado, de treinta y pocos, recién separado, que busca aclarar su sitio en el mundo, tanto laboral como sexual, interpretado por la no-tan-joven-no-tan-ascendente cara nueva de la televisión. Firmó el contrato incluso antes de conocer al director y al reparto. Memorizó su guión. Apenas tuvo un par de palabras con cada uno de ellos en las reuniones previas, y cuando el director trató con ella el desarrollo de su personaje fue conciso y escueto "Mira, tu papel no es más que una serie de clichés detrás de otro, de primero de arte dramático, vamos" (el problema es que ella nunca había cursado ni un año ni medio de arte dramático, ascendió de la publicidad adolescente a la televisión por el camino rápido) "Tan sólo hay una escena en la que quiero que me lo des todo, ya sabes, la 27, mientras estás esperando en el despacho del tipo este y te da por escuchar los mensajes del contestador. Ya sabes, tu estarás reclinada, fumando, y habrá un plano muy corto miras hacia aquí, y luego, despacio, giras y fumas. La iluminación será muy dura, contrastada, pero con maquillaje te arreglamos esto y esto (dijo tocándole las patas de gallo y las comisuras de los labios). Y ahí, tienes que trabajarte el gesto. Pero ya sabes, son 10 segundos, seguro que lo haces a la primera y ya."
"Escena 27, despacho interior. Toma 17"
....
"Corten! Joder!"
El director tiró la mesita auxiliar, el cenicero, el café y sus gafas mientras se levantaba de la silla y zapateaba, intentando evitar mirarla a los ojos. Ella se percató, "está contando hasta 20 antes de venir para acá, está harto". Efectivamente, el director respiró hondo un par de veces, intentando expulsar toda su ansiedad de forma estentórea, y se giró hacia ella, acercándose a toda velocidad primero, y muy despacio al final. "Mira bonita" dijo, y estaba claro que estaba forzando la suavidad del tono, "hasta ahora no te he dicho nada, ¿verdad? hacías tus planos, te colocabas en tus marcas, decías tus frases y ya está, ¿verdad? ¿te he dicho yo algo en todo el rodaje? no, ¿te he hecho repetir una-sola-vez alguna cosita? no, ¿te he tratado bien? si. ¿Sabes? yo no te quería en la película, pero vino el productor y me convenció, ¿te he puesto alguna pega? ni una sola, ¿estás aprovechando esta oportunidad que tan cortesmente te estamos dando? no, que lo sepas, si de mi depende, te vuelves a los tugurios esos donde llevaste la obrita del capullo aquél para que te abucheen otra vez, pero ... A MI NO ME JODES LA PELÍCULA, ¿está claro? NO ES TAN DIFÍCIL, ¡COÑO!" el director se alejó y se dio una vuelta por el plató, mirando las caras de los técnicos. Algunos ni levantaban la cara de sus cosas, pero todos asentían.
"Así que ya sabes, a ver si eres capaz, de una vez, de construir un puto gesto básico de reflexión y nos vamos todos a nuestra casa, de una vez..... ¡Maquillaje, arregla esas lágrimas! ... ¡Luz! ¿todo bien? si consigues no sacarle ningún brillo te invito a los gintonic esta noche..."